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Un estudio liderado por la profesora Mª Carmen Acosta revela el deterioro nervioso progresivo en la aniridia

Un equipo del Instituto de Neurociencias UMH-CSIC ha demostrado que la aniridia congénita no solo altera la anatomía ocular, sino también la función de los nervios sensoriales de la córnea. La investigación la lidera Mª Carmen Acosta Boj, profesora del Máster Universitario en Terapia Ocupacional en Neurología. El trabajo se ha publicado en la revista Cornea.

En el estudio también participa la catedrática Juana Gallar, directora del laboratorio de Neurobiología Ocular.

La aniridia, causada en la mayoría de casos por mutaciones en el gen PAX6, afecta al desarrollo ocular. El estudio confirma que, además de reducir la densidad nerviosa, la enfermedad provoca un deterioro progresivo de la función sensorial.

El equipo evaluó a niños y adultos con aniridia y comparó sus resultados con personas sanas. En la infancia, la sensibilidad corneal se mantiene cercana a la normalidad. En la edad adulta, disminuye de forma significativa. Los pacientes necesitan estímulos más intensos y muestran menor capacidad de respuesta lagrimal.

La investigación también demuestra que los nervios sensoriales cumplen una función trófica esencial para mantener la salud corneal. Su deterioro limita la regeneración del tejido y favorece complicaciones visuales.

Este avance mejora la comprensión de la degeneración progresiva en la aniridia y abre nuevas vías para desarrollar estrategias terapéuticas más precisas.

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